A las cinco de la mañana se oye un desgarrador mamáááááááááá. No es otra que Ana pidiendo la clemencia de su madre para que la lleve a nuestra cama, gesto, que últimamente repite casi a diario muy a pesar nuestro.
Como han cambiado las cosas, antaño, con Adrià, utilizábamos hasta la coma del prólogo del método Estivill para convencerlo de que se quedara en su cama, y lo lográbamos, pero con Ana podriamos decir que nació con el libro leido, no podemos con ella.
Yo creía que un trío en la cama era algo diferente a acostarte en el borde haciendo equilibrios so pena de lastimarte contra la mesilla de noche. ¡Que no os engañen!
Como han cambiado las cosas, antaño, con Adrià, utilizábamos hasta la coma del prólogo del método Estivill para convencerlo de que se quedara en su cama, y lo lográbamos, pero con Ana podriamos decir que nació con el libro leido, no podemos con ella.
Yo creía que un trío en la cama era algo diferente a acostarte en el borde haciendo equilibrios so pena de lastimarte contra la mesilla de noche. ¡Que no os engañen!